Su asistencia a título personal, creo que forzada, a la manifestación independentista del pasado 11 de septiembre le coloca en una difícil situación.
Cómo ciudadano tendrá su propia opinión, siempre totalmente respetable, pero como presidente del F.C. Barcelona sabe perfectamente que en un estado catalán el F.C. Barcelona corre un serio peligro de dejar de ser la gran institución que ahora es.
Pero ayer demostró algo que ya es sabido, su fuerte no es hablar en publico, y afirmó que en un futuro estado catalán independiente el Barça jugaría en la liga española.
Con ello consiguió no contentar a nadie, o mejor dicho a casi nadie (alguno habrá que crea en esa idea). Para la gran mayoría, españoles o catalanes, una ruptura será completa, no me quedo con lo que me interesa y desprecio aquello que no me gusta, por lo que ni muchos independentistas quieren jugar la liga española ni creo que la gran mayoría del resto de los clubs lo admitiesen.Y esto pensando solo en el primer equipo, situaciones similares abocarían a las secciones a competiciones menores que no permitirían mantener el nivel actual de las mismas.
Otra opción, sería una liga europea, aspecto este prácticamente imposible fuera del primer equipo de fútbol. Esta futura liga, si permitiría mantener un nivel similar al actual, pero condenaría al resto del fútbol catalán al ostracismo completo, mayor que el que sufre actualmente.
Realmente es difícil su situación actual que deberá de dirigir con mucha mano izquierda, y con mucha responsabilidad sabiendo que gestiona el una de las mayores entidades de Catalunya pero a su vez una entidad supracatalana en cuanto a su dimensión social.

