Escribía el socio de nuestra peña, y actual diputado en el Parlament de Catalunya, Toni Strubell www.strubell.cat que en las peñas se encontraba la razón de ser del F.C. Barcelona, lo hacía dentro del libro "Les Penyes Barcelonistes" dedicado a las peñas en la colección que editó el F.C. Barcelona con motivo del centenario de nuestro club. Quizá sea una expresión llevada al extremo dentro del entorno del libro, pero nadie negará la importancia de los colectivos peñísticos en la universalización del F.C. Barcelona y su contribución al crecimiento del club.
En Facebook, leemos que las peñas son el motor del Barça, que somos los profetas del barcelonismo...
Sin embargo, después de 4 años plenamente introducido en el movimiento peñístico como presidente de la Penya Blaugrana Donosti, me cuesta encontrar una definición de lo que es un peña.
Tengo, y tenemos en nuestra peña, muy claro lo que queremos que sea nuestra peña. Siguiendo las siempre sabias palabras de Nicolau Casaus, queremos ser algo más que un grupo de animación, queremos integrarnos en el tejido asociativo de nuestra ciudad (y a veces esto no se ha entendido así en Donosti), queremos ser solidarios, queremos hacer partícipes también a las secciones, queremos participar en actividades socio-culturales, en definitiva, queremos hacer un barcelonismo mucho más amplio que el hecho de apoyar los partidos del primer equipo.
Esta es nuestra opción, hay otras, y todas son respetables, es evidente que no todas las peñas pueden disponer de los medios necesarios para estas actividades, o de personas con el tiempo y la implicación necesaria para llevar adelante sus proyectos.
Tampoco vamos a negarlo, también encontramos algunas, las menos pero existen, cuyos propósitos se acercan más a los comerciales que a los sentimentales que nos mueven a la gran mayoría de los peñistas.
Dada la heterogeneidad del movimiento, a veces echo de menos una verdadera valoración del trabajo que realizan las peñas. Es evidente que es muy difícil ser justos a la hora de medir el grado de implicación, de compromiso hacia el barcelonismo que desarrollan las distintas peñas. Es difícil evaluar conjuntamente a una peña de Extremadura con una peña catalana y no digamos con una peña de fuera de España.
Pero a pesar de esta dificultad, se ha de hacer un esfuerzo, y a mi opinión, tanto desde el club como desde el propio movimiento peñístico, tendemos a hacer tabla rasa a la hora de otorgar derechos a las peñas, corriendo el peligro de desincentivar a las innumerables peñas que presentan una importante actividad así como incentivar la creación de peñas "virtuales" con el simple objetivo de lograr unas entradas para ciertos partidos.
Espero que la línea marcada desde el club y desde el Consell de Penyes dentro del proyecto Siglo XXI sirva para ir dando avances en este sentido.
Además de todo esto, hemos de pensar en la relación entre socios y peñistas, que en diversas ocasiones crea difíciles escenarios. El socio como propietario del club, en ocasiones se molesta de ciertos derechos de las peñas, pero también ha de entender el trabajo que realizamos desde las peñas en pro del barcelonismo. Entre todos tenemos que lograr una conjunción de todos estos intereses para sumar fuerzas y seguir apoyando al club.
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